Yutsil

¿Por qué ya no recibo abrazos?

Hace tiempo escribí sobre el abrazo… esa bendita conjugación del torso y los brazos, es que es algo realmente valioso, el cuerpo necesita sentir la energía, necesita dar y recibir y es lo que a mi cuerpo le falta. Dar y recibir. 

¿Pero qué se da y se recibe? ¿Sólo a ciertas personas? Antes creía que un abrazo no se negaba a nadie, pero hay que ser muy cuidadoso en esa transacción, es energía, puede ser positiva y negativa y hay que tener mucho cuidado de lo que entra a nuestra alma. Procuremos dar energía positiva a quien lo necesita, procuremos no dejar energías negativas que no necesitamos. 


Creía que todo iba a cambiar, que la soledad iba a desaparecer, ese era el problema, la soledad no desaparece, ni aparece, siempre está. 

La soledad está siempre como la sombra, pero jamas es medio día. 

Él creía que vivía su medio día, esas risas se lo decían, el humo se disipaba y él creía que era medio día. Una mano cálida roso la suya entonces supo que era medio día, por el calor que invadió su cuerpo, sin sombra, sin soledad. Pero el humo se disipo, y la noche llegó, y la sombra estaba tras de él y la soledad lo penetró. 

Se sentó a esperar, pero sabía que con la espera se vuelve densa la soledad, huele a azufre y quema la piel. Se puso de piel y anduvo 


La meta final.

Salieron desesperanzados de aquella habitación, esperaban un aliento cálido al salir de ella, pero su camino se tornaba cada vez más frío, las puertas estaban roídas, olía a suciedad y se escuchaba el crujir de las ratas mordiendo la piel, los huesos o lo que quedará en esos cadáveres. La luz era azul y sus pensamientos grises.
A final de cuentas era un paraíso, para esos cadáveres, donde aún fríos podían sentir el placer de ese humo tan blanco y denso que les daban sus amigos aún placenteros.
Ellos caminaron hasta llegar a su realidad, donde jamás recordarían aquel cadáver aún caliente con los ojos hundidos y el alma sobre complacida.